Muy en la línea de anteriores bodegones, aunque en un formato aún más panorámico.
Hace unos meses que lo terminé, y después de meditarlo, lo he dado por acabado.
Un pintor amigo mío me comentó que le recordaban a la estética de “Eyes wide shut”, la peli de Kubrick, cosa que me agradó, puesto que busco que estas obras desprendan unas sensaciones similares. Había algo de inquietante en ese pollo crudo cuando lo bañaba la luz del sol …. y se podía hasta oler mientras lo pintaba, a cierta distancia. Después había que retirarlo del plato para guardarlo en la nevera y seguir trabajando al día siguiente, y notabas aquel tacto frío y extremadamente blando, algo pegajoso….
Las patatas, en un principio regaladas con una inmensa variedad de tonos dorados, iban con el tiempo apagándose en verdes y marrones, llegando en ocasiones hasta notas azules. No todos esos cambios se podían capturar, pero notabas que el modelo tenía una vida propia y todos los días te daba algo nuevo. Podías escogerlo o no, pero si me preguntaran por qué pinto del natural….. Este es el motivo.

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